Febrero 26, 2026

Más que fit cultural: la urgencia del fit contextual en el mundo de la empresa

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Keren Castellano

Hace un tiempo vivía corriendo. Literalmente corriendo. Con una hija pequeña, relojes apretados y una inquietud que me acompañaba todo el día: la sensación de no estar lo suficientemente disponible. No para el trabajo en sí, sino para todo lo que se esperaba alrededor: alargar la jornada ante una urgencia, quedarse más horas si era necesario, estar disponible “por si acaso”.

En ese entonces, el teletrabajo no era una opción y la flexibilidad se interpretaba como falta de compromiso. Pedirla daba susto. Susto de quedar fuera, de ser menos considerada, de no encajar en un modelo que entendía la disponibilidad total como sinónimo de profesionalismo. Vivía con el pecho permanentemente apretado.

Y no, no era falta de compromiso. Era contexto.

Con los años, y desde mi experiencia como madre, emprendedora y headhunter, he entendido algo clave: muchas trayectorias laborales no se rompen por falta de talento, ni por carencias técnicas, ni siquiera por falta de encaje cultural. Se rompen porque no existe fit contextual.

En el mundo del trabajo se habla mucho de fit cultural y de fit técnico. Poco —demasiado poco— de fit contextual. De entender el momento vital en el que una persona está y cómo ese contexto impacta su forma de trabajar, no su capacidad de aportar.

Es el caso de muchas mujeres que son cuidadoras de adultos mayores, de personas con Alzheimer u otras enfermedades neurodegenerativas; madres de niños, niñas o adolescentes con algún tipo de necesidad especial; jefas de hogar en familias monoparentales donde ellas son el principal sostén económico.

Mujeres altamente competentes que viven con la presión constante de llegar a tiempo, cumplir, no fallar, no incomodar. Muchas están siempre apuradas. Siempre tensas. Siempre con miedo de que su contexto personal sea leído como una desventaja profesional.

Y acá quiero ser clara: el problema no es tener ese contexto. El problema es trabajar en organizaciones que no están dispuestas a considerarlo ni gestionarlo.

El fit contextual no se trata de bajar estándares ni de hacer concesiones injustas. Se trata de acuerdos claros, de transparencia mutua y de compromiso real. De que la empresa entienda el contexto de la persona, y de que la persona sea honesta respecto de lo que necesita para rendir bien.

Cuando eso ocurre, el resultado suele ser el contrario al que muchos temen: mujeres profundamente comprometidas, altamente eficientes, con foco en resultados y una enorme capacidad de gestión del tiempo y las prioridades.

Desde el headhunting, lo vemos cada vez más: los ejecutivos que logran sostener carreras sanas y de largo plazo no son solo los que “encajan” culturalmente, sino los que trabajan en organizaciones capaces de leer el contexto humano de sus equipos.

La compatibilidad laboral hoy no pasa solo por el cargo, la cultura o el paquete de beneficios. Pasa por algo más básico y más estratégico: ¿este rol y esta empresa entienden el momento de vida de esta persona?

Avanzar hacia el fit contextual no es un gesto de buena voluntad. Es una decisión de liderazgo. Y también, una condición necesaria para que muchas mujeres —y hombres— puedan desplegar todo su talento sin vivir corriendo, con miedo o con culpa.

Porque el verdadero desafío del mundo laboral no es exigir que las personas se adapten a cualquier contexto, sino construir contextos donde las personas puedan dar lo mejor de sí.

Keren Castellano
Directora de To Contact

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