Febrero 26, 2026

Seguir aportando es lo que me motiva a estar en La Coipa, un lugar con un sello especial

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Con cerca de tres décadas de trayectoria en Kinross, Gabriel Torrejón se desempeña actualmente como Jefe de Turno, en el área de Relaves, en el marco del Proyecto de Extensión de La Coipa. Su experiencia y conocimiento del proceso le han permitido aportar desde una mirada práctica, trabajando de manera colaborativa con distintos equipos y profesionales.

Aunque se formó como técnico en Mina, su camino laboral siempre estuvo ligado a otras áreas de la operación.

“Comencé trabajando en Minera El Indio, en la Cuarta Región, en el laboratorio de Metalurgia. Estuve ocho años allí y luego me vine a La Coipa, donde he desarrollado gran parte de mi carrera”, recuerda.

Gabriel ingresó a Kinross en 1989 como jefe de turno en el área de Refinería, cargo que desempeñó durante varios años antes de trasladarse a Operaciones Planta. El paso del tiempo le permitió conocer en profundidad distintas áreas de la compañía y participar activamente en procesos de mejora.

“Formé parte del grupo de mejoramiento continuo, siempre enfocados en optimizar procesos y generar oportunidades de mejora. Fue una etapa muy valiosa y entretenida, porque lograr resultados concretos también es parte importante de mi trayectoria”, comenta.

Al mirar hacia atrás, Torrejón destaca distintos hitos que marcaron su carrera, especialmente en el área de Relaves.

“Uno de los desafíos fue el traslado de una transferencia de correas transportadoras 500 metros más arriba, debido al crecimiento del depósito. Trabajé en conjunto con un ingeniero de proyectos y logramos concretarlo. Es uno de los hitos de los que me siento orgulloso de haber sido parte”, señala.

Otro momento relevante estuvo relacionado con el balance hídrico de la Planta, en una situación crítica por el llenado de piscinas de contención.

“Comencé a revisar el balance de agua y propuse eliminar un bypass sin control en el área de lixiviación, descargando directamente a los estanques. Eso nos permitió, en un par de meses, tener la situación controlada. En La Coipa se dan las condiciones para proponer ideas y concretar mejoras, y eso es muy motivante”, explica.

Su experiencia también incluye pasos por Maricunga, lugar del que guarda recuerdos significativos, especialmente por los equipos humanos.

“Uno trabaja mucho, pero lo que queda en la memoria es la convivencia. Cuando me fui de Maricunga me hicieron una despedida muy especial, con la participación de todos. Fue un regalo enorme”, recuerda con emoción.

Hoy, una de sus mayores satisfacciones es el trabajo conjunto con las nuevas generaciones que se integran a la compañía.

“Trabajo con ingenieros jóvenes que podrían ser mis hijos, y hemos logrado un muy buen complemento. La experiencia aporta una mirada distinta y ellos suman innovación y manejo de nuevas tecnologías. Así vamos generando mejoras en conjunto, como el laboratorio de control de calidad que creamos a partir de nuestra propia experiencia”, destaca.

Respecto a su motivación para continuar tras tantos años en la industria, Gabriel menciona primero a su familia —su esposa, hijas y nietos— y la satisfacción de seguir aportando a la operación.

“A veces me pregunto por qué sigo aquí. He pensado en colgar el casco, pero siempre aparecen nuevas oportunidades de mejora. Saber que todavía puedo ser un aporte es lo que me mantiene en La Coipa, un lugar que tiene un sello especial, sobre todo considerando los proyectos que vienen”, concluye.

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