Tecnología y capital humano: Siemens aborda los nuevos desafíos de la minería chilena
La necesidad de talento especializado se presenta como uno de los principales desafíos para acelerar la transformación digital del sector minero, considerando que la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial están creando nuevas oportunidades y redefiniendo los perfiles profesionales que requiere la industria.
Santiago, septiembre de 2026. La minería chilena enfrenta hoy retos significativos para elevar su productividad, reforzar la seguridad de sus operaciones y avanzar hacia procesos más eficientes y sostenibles, en un panorama marcado por la reactivación y el desarrollo de nuevos proyectos para la próxima década.
A la par, la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial están revolucionando la manera en que se diseñan, operan y monitorean las faenas, ofreciendo nuevas posibilidades, pero también demandando niveles superiores de especialización y adaptación. En este contexto, surge una tarea crucial: desarrollar el capital humano que pueda implementar, operar y maximizar el uso de estas herramientas tecnológicas.
Según estimaciones del Consejo de Competencias Mineras (CCM), el sector minero necesitará más de 34.000 nuevos trabajadores al año 2032, con perfiles que desarrollen habilidades digitales, pensamiento innovador y adaptabilidad tecnológica.
Frente a este escenario, Diego Claveria, Head of Digital Industries de Siemens Chile, asegura que la transformación digital de industrias estratégicas como la minería no implica sólo la incorporación de nuevas tecnologías, también implica fomentar el desarrollo de capital
capacitado para integrarlas y aprovechar su potencial al máximo
“La tecnología, por sí sola, no genera transformación. Para que una solución de automatización o inteligencia artificial tenga un impacto real, las personas deben contar con las habilidades necesarias para integrarlas a los procesos y comprender cómo pueden mejorar su trabajo. Esto requiere un esfuerzo conjunto entre empresas, la industria y las instituciones de educación técnico-profesional, para que la formación evolucione al ritmo de los cambios tecnológicos que estamos viviendo”, explicó Claveria.
Un ejemplo de ello son las alianzas con centros de educación que buscan acercar las tecnologías que están transformando la industria y actualizar las competencias que requieren los estudiantes y generar una conexión cada vez más directa entre formación y mundo productivo, con foco en Industria 4.0, automatización, digitalización y sostenibilidad. Esto también incluye contar con ecosistemas formativos diversos, que incluyan una mayor participación femenina en carreras técnicas ligadas a STEM.
“El desafío para Chile es que esta transformación sea capaz de llegar a la operación y generar resultados concretos. No basta con incorporar inteligencia artificial o automatizar procesos; necesitamos profesionales y técnicos que sepan interactuar con estas herramientas, interpretar datos, resolver problemas y tomar mejores decisiones. Si logramos conectar tecnología, formación y necesidades reales de la industria, podremos fortalecer la productividad, competitividad y sostenibilidad de la minería, y al mismo tiempo abrir nuevas oportunidades laborales para las futuras generaciones”, concluyó.